La espirometría es una prueba para explorar la función pulmonar. Mide el aire que entra y sale de los pulmones, útiles para el diagnóstico y seguimiento de patologías respiratorias. Básicamente hay dos tipos:

  • Espirometría simple: consiste en que la persona respire lentamente primero con normalidad. Luego tendrá que coger y soltar todo el aire que pueda. Así se mide el volumen de aire que entra y sale de los pulmones, y el máximo que podría entrar y salir.
  • Espirometría forzada: consiste en que la persona coja todo el aire que pueda y después lo suelte bruscamente hasta que no pueda expulsar más. Es la más útil para el estudio de broncopatías. Así se mide el flujo, es decir, la cantidad de aire por segundo que puede expulsar una persona.

Esta prueba nos indicará si la función pulmonar está alterada con un patrón obstructivo (el aire no puede salir fácilmente) o restrictivo (el aire no puede entrar). Lo que nos ayudará a decidir el tratamiento de fisioterapia respiratoria más óptimo.